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Pruebas para detectar dislexia: Colorado busca identificar a los estudiantes temprano

Student wearing a mask and lavender hooded sweatshirt with ears is reading a book in class.
Las pruebas para detectar dislexia de Colorado surgen en medio de un esfuerzo nacional por mejorar la lectura. 
Allison Shelley for American Education: Images of Teachers and Students in Action

El distrito escolar de Denver tendrá un programa piloto de pruebas para detectar dislexia este otoño, después de que los padres frustrados las pidieran por años, los grupos de trabajo del distrito las recomendaran, y la pandemia causara un retraso en la educación.

Y el programa piloto de Denver no es el único. El Distrito Escolar Boulder Valley empezó un programa piloto de pruebas de dislexia en 10 escuelas el otoño pasado y ya ha evaluado a 345 estudiantes de Kinder.

También es posible que comience un programa piloto estatal en los próximos meses, pero la escasez de solicitantes significa que su futuro es incierto.

Los funcionarios de educación en Colorado estaban listos para seleccionar cinco escuelas primarias para participar en el programa piloto de un año (con un costo de $92,000) a fines de abril. El viernes, último día para solicitar, solamente cinco escuelas lo habían hecho y los funcionarios de educación están todavía determinando si esas cinco cumplen los requisitos para participar.

Las nuevas iniciativas para detectar dislexia en Denver y Boulder (además del posible programa piloto del estado) han surgido en medio de un empuje nacional para mejorar la lectura, que incluye prestarles más atención a los estudiantes que tienen discapacidades que dificultan la lectura. Los expertos calculan que la dislexia afecta entre un 5% y 15% de la población. En Colorado, eso podría representar más de 100,000 niños en edad escolar.

La dislexia es una discapacidad de aprendizaje que dificulta la lectura. Las personas con dislexia tienen problemas para identificar sonidos, descifrar palabras, y deletrearlas.

“Estos niños no pueden distinguir entre los sonidos ‘eh’ e ‘ih’ de palabras en inglés como como ‘pen’ y ‘pin,’” dijo Robert Frantum-Allen, director de educación especial de las Escuelas Públicas de Denver, y que también sufre de dislexia. “Uno les puede mostrar letras, pero ellos no las entienden porque todas parecen iguales.”

Los tres programas piloto cubren diferentes grados escolares y usan diferentes herramientas de evaluación. Los programas de Denver y Boulder incluyen evaluaciones en español para los estudiantes que estén aprendiendo inglés, mientras que el programa estatal no las tiene.

En Denver, los padres han estado por años pidiéndole dos cosas al distrito: Una mejor manera de evaluar a los estudiantes para detectar dislexia, y el uso de métodos basados en ciencia para enseñar a leer.

En septiembre de 2019, Nicole Wallerstedt le contó a la junta escolar el caso de su hija Finley. El año antes, Finley se había ‘descarrilado por completo’ del tercer grado, dijo su mamá. Tercer grado es cuando muchos estudiantes cambian de ‘aprender a leer’ a ‘leer para aprender’. Finley no pudo hacer la transición y se quedó rezagada.

Fue un año lleno de lágrimas, ansiedad social, citas de terapia, y días de ausencia en la escuela. Wallerstedt dijo que observó cómo su hija, que siempre había sido bulliciosa y amigable, se retraía en su mundo. Finalmente, un diagnóstico de dislexia hizo que pudiera recibir ayuda y acomodos en la escuela, y logró que Finley regresara a ser como siempre, dijo ella.

“Imagínense qué tan diferente fuera si a Finley le hubiesen hecho una prueba de detección al salir de Kinder y [su dislexia] se hubiese identificado temprano,” Wallerstedt dijo. “Ella no se hubiese sentido tan mal. Habríamos tenido un plan. Y no hubiese habido ningún estigma.

“Aparte de que no se habría quedado rezagada en el tercer grado.”

‘No hay mala intención’

A principios de 2019, un grupo de trabajo de Denver formado por padres, educadores y defensores de las personas con discapacidad había recomendado que todos los estudiantes que entraran en el distrito fueran examinados para detectar predictores de futuros problemas de lectura, incluida la dislexia. Y en abril de 2020, un grupo de trabajo del distrito recomendó que se pusieran a prueba dos herramientas particulares de detección.

El grupo sugirió que se examinara a todos los alumnos de Kinder y primer grado de 20 escuelas utilizando una herramienta llamada Shaywitz DyslexiaScreen, que al parecer cuesta $1 por estudiante. Esta herramienta, administrada por un maestro, identifica a los estudiantes como “en riesgo” o “sin riesgo” de dislexia.

El grupo también recomendó que se pruebe un segundo método de detección, más caro, en 10 de las 20 escuelas. La evaluación, conocida como Predictive Assessment of Reading, cuesta $7 por estudiante y se les daría a los estudiantes que tuvieron una puntuación de “riesgo” en la evaluación Shaywitz. La meta sería darles más información a los maestros sobre dónde los estudiantes en riesgo pudieran necesitar ayuda adicional.

Y algo importante es que la Predictive Assessment of Reading está disponible tanto en inglés como en español, según el primer informe del grupo de trabajo. Eso es crítico para las Escuelas Públicas de Denver, que bajo la orden de un tribunal federal tienen que ofrecer materiales de currículo en ambos idiomas.

“Ha llegado el momento de iniciar nuestro programa piloto de detección de la dislexia”, escribió Holly Baker Hill, facilitadora del grupo de trabajo y especialista en educación especial del distrito.

Pero 11 meses más tarde, el programa piloto todavía no ha comenzado. El retraso ha frustrado a los padres y estudiantes.

En una reunión de la junta escolar celebrada el mes pasado, Forest Hansen, estudiante de segundo grado, dijo que había estado vendiendo mascarillas faciales cosidas por su abuela para recaudar dinero a fin de que Denver pudiera iniciar el proyecto piloto. Forest tiene dislexia, algo que no sabía hasta que su familia pagó por unas pruebas privadas. Con la ayuda de un tutor externo, le va bien en la escuela. Forest dijo que quiere que otros niños reciban ayuda también.

“Dr. Hill, yo creo que usted ahora está escuchando,” dijo Forest. “Mi mamá le enviará este cheque.”

El cheque era por la cantidad de $136.

Los funcionarios del distrito dijeron que ellos nunca abandonaron la idea de un programa de detección de dislexia. Frantum-Allen, director de educación especial de Denver, dijo que la pandemia de COVID-19 (que empezó justo antes de que el grupo hiciera sus recomendaciones) puso el proyecto piloto en pausa.

“No hay mala intención y no estamos tratando de ocultar nada,” dijo él. “Estamos tratando de lidiar primero y primordialmente con las prioridades de esta crisis.”

Ahora que los maestros están siendo vacunados y las escuelas han reabierto para el aprendizaje en persona, Frantum-Allen dijo que el distrito tiene planes de reanudar el trabajo relacionado con el programa de dislexia, el cual dijo será parte de un proceso más amplio para identificar a los estudiantes con problemas de lectura.

“Lo veo como una forma de identificar las verdaderas necesidades para poder ayudar a los maestros a satisfacerlas”, dijo Frantum-Allen.

Un examen estatal modesto

En 2019, los defensores de la dislexia impulsaron una ley estatal que autorizara la detección de la dislexia en todo el estado para los niños con problemas de lectura, pero terminaron respaldando una propuesta más modesta para un programa piloto en cinco escuelas. Se supone que comenzara el pasado otoño, pero se pospuso. Este invierno se abrió un nuevo plazo para solicitar, pero con menos solicitudes de las esperadas, el futuro del piloto está en el aire.

Si sigue adelante tal como está previsto, los estudiantes de Kinder a tercer grado de las escuelas participantes serán examinados a partir del otoño.

Un grupo de la Universidad de Oregón dirigirá el proyecto piloto, que además de detectar el riesgo de dislexia en los niños, busca mejorar la calidad de la enseñanza de la lectura y de los programas de intervención mediante un programa desarrollado por la universidad llamado ECRI (Enhanced Core Reading Instruction).

Nancy Nelson, profesora de investigación de la Universidad de Oregón que está ayudando a dirigir el proyecto piloto, dijo que el objetivo es garantizar que los niños reciban el tipo adecuado de enseñanza de lectura: es decir, explícita y sistemática, con ayuda especial para los niños que tienen dificultades para leer y que está alineada con las lecciones de toda la clase. El proyecto piloto incluirá mucha capacitación para el personal de las escuelas, y posiblemente comience a finales de esta primavera.

“Pasar por una prueba de detección no significa que un niño va a ser asignado a educación especial,” Nelson dijo.

De todos modos, el formato del programa piloto tiene la intención de darles a los niños un acceso mucho más temprano a ayudas especializadas en vez de esperar hasta que se hayan rezagado demasiado, dijo ella.

El piloto incluye un sistema de detección de dos pasos, donde el primero se basa en la prueba de lectura Acadience, que ya está siendo usada en muchas escuelas de Colorado para cumplir con la ley estatal sobre la lectura, la Ley READ.

Los estudiantes identificados por la prueba Acadience recibirían 30 minutos diarios adicionales de instrucción sobre habilidades básicas de lectura, con lecciones que anticipen lo que se cubrirá al día siguiente durante las lecciones de toda la clase. Los líderes del proyecto calculan que un 20 a 25% de los estudiantes estarán en este grupo, pero la proporción podría ser más alta en algunas escuelas.

Después de dos meses, los estudiantes que no progresen con las clases adicionales pasarían por una segunda evaluación, esta vez con información proveniente de varios exámenes y fuentes, e incluyendo el historial familiar de dificultad para leer. El personal de la escuela entonces intensificaría la instrucción para los estudiantes identificados.

Los que todavía no mejoren probablemente calificarán para servicios de educación especial, estando en una categoría general (conforme a una ley federal) conocida como ‘discapacidad específica de aprendizaje’, y que incluye la dislexia. (Las escuelas no diagnostican la dislexia, y no se necesita un diagnóstico oficial para que los estudiantes entren en la categoría de discapacidad de aprendizaje específica.)

Nelson dijo que entre un 5% y 10% del total de estudiantes en los grados K-3 de la escuela podrían terminar calificando para educación especial.

El programa piloto del estado solamente incluirá exámenes de lectura en inglés. Nelson dijo que los protocolos del programa piloto requerirán modificarse para funcionar en español u otros idiomas, y que aunque eso es un paso importante, su equipo de trabajo quiere primero demostrar los resultados posibles para los estudiantes que reciban la instrucción en inglés.

Todos los niños del Kinder - eventualmente

El distrito Boulder Valley comenzó su programa de detección de dislexia el otoño pasado, evaluando a 345 estudiantes de Kinder en 10 escuelas, entre ellas una escuela chárter. Los funcionarios del distrito volverán a examinar una muestra aleatoria de esos niños esta primavera para determinar si el momento del examen durante el año produce alguna diferencia. Hasta entonces, el distrito no dará a conocer el número de estudiantes que resultaron tener características de “alto riesgo” de dislexia en el examen.

“Todavía estamos definiendo la validez”, dijo Michelle Qazi, directora de lectura de Boulder Valley, señalando que a los padres no se les notificó el pasado otoño si sus hijos estaban en la categoría de alto riesgo, pero se les notificará al final de este año escolar.

Para la mayoría de los estudiantes, el programa piloto de Boulder utiliza una evaluación gratuita llamada Mississippi Dyslexia Screener. Los niños cuyo primer idioma es español son evaluados con la versión en español de un examen de lectura común combinado con un examen de ortografía de otra evaluación.

Qazi dijo que los estudiantes que obtengan una puntuación de alto riesgo en el examen de dislexia no necesitarán automáticamente servicios de educación especial. El distrito ya usa un programa de fonética de alta calidad — llamado Fundations — para todos los estudiantes de primaria, dijo. Saber qué estudiantes de Kinder tienen rasgos de dislexia a través del proceso de detección ayudará a los maestros a darles una ayuda más intensiva a los que la necesiten, dijo.

“Este es un dato más que puede ayudarnos a reducir el número de niños que se quedan rezagados”, dijo Qazi.

El proyecto piloto de Boulder, de tres años de duración, se ampliará a 22 escuelas el próximo año y al resto de las 37 escuelas de primaria y K-8 del distrito el año siguiente. Qazi dijo que el otoño pasado el distrito capacitó al personal que normalmente administra los exámenes de visión y audición para realizar los exámenes de dislexia. Algunas pruebas de detección se hicieron en persona y otras en línea. El distrito cuenta con un presupuesto de $102,000 para el programa piloto.

Traducción por Milly Suazo.

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